Protocolo Robusto - Preguntas Frecuentes

 ¿Seguís las recomendaciones y obligaciones dictadas por las autoridades?

Como cualquier otra persona, y cualquier otra actividad, estamos sujetos al pleno ordenamiento jurídico vigente. Todas las leyes y normas vigentes que nos sean de aplicación nos son de aplicación y estamos sujetos a ellas.

Como en todo cuerpo normativo, a veces pueden existir vacíos, incoherencias o incluso contradicciones entre diversas normas. En eso estamos sujetos a las interpretaciones normativas y legales que existen en derecho.

No somos ni un centro educativo público, ni financiado con fondos públicos, así que, en todo caso, las autoridades y responsables de la administración pública no pueden ni son competentes para organizar y decidir sobre nuestra actividad.

Las normas políticas generales nos afectan tan de pleno como a cualquier otra persona o actividad económica.

 Al afirmar que seguís las recomendaciones y obligadas dictadas las autoridades competentes, ¿por qué no es obligatorio utilizar las mascarillas durante las clases?

Porque en nuestro ámbito concreto específico, (reconocido por la Ley 12/2009, de 10 de julio, de Educación, Capítulo III, Sección Primera, Artículo 64), no se ha dictado ninguna norma concreta y específica de obligación.

Es de aplicación, por tanto, la normativa general y sectorial dictada al respecto, y en concreto el “Plan de Actuación para el curso 2020-2021 para los Centros Educativos en el Marco de la Pandemia”, y el resto de Recomendaciones generales y sectoriales del PROCICAT que sea procedente.

Dichas normas, de obligado seguimiento, establecen la “recomendación” del uso de las mascarillas.

Asimismo, y con anterioridad a la situación de pandemia, existieron multitud de normas jurídicas que siguen vigentes y son de aplicación, tal como la Ley Orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor.

Como negocio privado, podemos establecer unos códigos de vestimenta para acceder a las instalaciones, así como unos códigos de conducta, pero no podemos llegar a obligar a nadie a realizar nada que esté más allá de eso y su libre voluntad de cumplir o no, ni tampoco caer en una conducta que pudiese ser denunciada como discriminatoria.

  ¿Cómo me garantiza la academia que lucha contra el Covid-19 para que mi hijo/a esté seguro y no se contagie de nada?

No luchamos contra el COVID-19. No somos un centro sanitario.

Hacemos todo lo posible por prevenir el riesgo de transmisión, en nuestras aulas y en nuestra actividad docente. Nuestro protocolo de seguridad COVID-19 está basado en prevenir la posible transmisión por disminuir al máximo cualquier situación de contacto estrecho, así como la incorporación de todas las medidas posibles y razonables de “distanciamiento” y disminución de contactos o intercambios que pudiesen suponer un riesgo de transmisión.

Estas normas específicas dictadas por la pandemia COVID-19 son igualmente beneficiosas y de aplicación ante todo el resto de posibles contingencias infectocontagiosas habituales que puedan tener los niños y jóvenes.

La seguridad absoluta y la ausencia garantizada de todo contagio posible solo sería factibles aplicando condiciones de máxima bioseguridad, incluyendo vestuario tipo escafandra integral cerrada y circuito de aire externo.

 No comprendo porque el protocolo de la academia es más seguro que el del colegio/instituto ¿Por qué no seguís el mismo protocolo?

Los protocolos a veces pueden ser larguísimos y farragosos documentos de descargo de responsabilidades, o pretender ser documentos operativos y ejecutivos, que busquen la síntesis más que la justificación.

Entre ambos extremos está toda la variabilidad de la realidad.

Todo protocolo adecuado debe estar formulado y adaptado a la realidad de la situación de cada institución y centro.

Es muy diferente un colegio donde un alumno puede estar expuesto en 8 horas diarias de permanencia cada día, a quizás contactos con otros 200 niños procedentes de 150 familias distintas, a nuestra academia donde un alumno pasa 1 hora cada 48 horas, dos días a la semana, en un grupo burbuja de solo 10 alumnos como máximo.

El tiempo de permanencia, las actividades, interacciones, contactos, son totalmente diferentes. Lo que puede ser un protocolo muy adecuado para un centro, puede ser inoperante o incluso contraproducente para otro tipo de centro.

Nuestro protocolo no es ni más ni menos seguro que ningún otro protocolo, es el protocolo que ofrece la mayor seguridad posible con la menor intervención posible, a nuestras condiciones y situación concreta.

 ¿Porque debo creer que el alumno estará más seguro en vuestra academia que en otro centro educativo?

La seguridad no es un asunto de fe, sino de hechos constatables, y evidencias técnicas.

Cualquier centro educativo, con un protocolo “adecuado”, es un centro seguro.

Cada centro educativo, incluidas las academias privadas, habrá efectuado un enfoque propio y optado por priorizar uno u otro aspecto, de los múltiples involucrados en los ámbitos de la seguridad y la salud.

La finalidad de cualquier centro educativo, de cualquier tipo y nivel, es educar. Partiendo de esa premisa, y atendidas las circunstancias concretas de cada centro, unos u otros habrán optado por diversas soluciones y normas.

 ¿Que os diferencia del resto de academias en cuanto a la seguridad del alumno con relación al COVID-19?

Por lo que podemos conocer del sector, un enfoque radicalmente diferente. En general, al parecer se ha optado por un enfoque pasivo de la seguridad, basado en limitaciones y/o restricciones.

El alumno tiene establecidas ciertas prohibiciones o limitadas ciertas acciones, que, junto a la implementación de ciertas acciones de seguridad e higiene internas, aseguran un nivel de seguridad adecuado.

Presenta el inconveniente que, si el alumno viola las prohibiciones, o supera las limitaciones, incluso aunque la academia cumpla su parte, la seguridad quede comprometida.

En sentido contrario, un incumplimiento de estas normas que no pusiese en riesgo la seguridad indicaría que dicha prohibición o limitación es absurda e innecesaria.

Asimismo, el alumno es mero receptor pasivo, sin garantía de su cumplimiento, de los procedimientos y sistemas de seguridad que la academia dice que se realizan. Si la academia incumple su compromiso, el alumno no lo puede saber, y a pesar de estar sometido a prohibiciones y limitaciones, la seguridad queda comprometida.

Nuestro enfoque es proactivo, y robusto. Buscamos y pretendemos la participación activa del alumnado, y el diseño organizacional y de actividad permite el mantenimiento de una razonable seguridad incluso en caso de cumplimiento parcial, o incluso incumplimiento ocasional.

Las normas de higiene y seguridad no se plantean como prohibiciones o limitaciones, sino como adquisición de actitudes y capacidades de los alumnos.

Se diferencia claramente lo que es de estricto cumplimiento por tener una afectación estructural acreditada a la seguridad, de lo que son recomendaciones, opcionales en todo caso.

Los compromisos de acciones a realizar por la academias y su personal son realizados parcialmente en público y en su presencia. Saben lo que hacemos no solo porque se lo decimos, sino porque nos ven haciéndolo.

Además, ellos mismos coparticipan de algunas tareas concretas, y asumen una responsabilidad, individual y colectiva.  No solo reciben una enumeración de normas de comportamientos o situaciones de riesgo, sino que son formados y aleccionados a que sean verdaderos “hacedores” de seguridad.

Entiendo por las explicaciones que dependéis totalmente de la responsabilidad de las familias y de la participación activa y responsable del estudiante ¿qué seguridad me da a mí como familiar para que el alumno esté seguro en la academia?

Somos una comunidad, pequeña, pero que implica a decenas de familias distintas. Nosotros hemos preparado unos protocolos de higiene y seguridad que son lo suficientemente robustos como para ofrecer una adecuada tranquilidad a todos, incluso ante pequeños incumplimientos o relajación y laxitud.

Es tan importante la responsabilidad y rigurosidad individual como la confianza colectiva.

Lo que en la intimidad de cada familia se pueda pensar y evaluar, es algo que va más allá del ámbito de competencias de la academia, y es absolutamente respetable. Pero si una familia se siente insegura ante el retorno a la docencia presencial, y las normas establecidas, quizás debería plantearse seriamente la continuidad del estudiante con nosotros.

A pesar de todas las explicaciones recibidas, sigo intranquilo respecto a la seguridad en la salud de mi hijo/a ¿qué debo hacer?

Pensar seriamente en la continuidad del estudiante en nuestro centro, así como suponemos se plantearán en que siga escolarizado en el colegio y/o instituto donde la ratio de alumnos por grupo es el doble, como mínimo, que en nuestra academia.